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'Tengo sexo con otros hombres pero no soy gay ni bisexual'

Quisiera conocer hombres 481836

Testimonio: Infidelidad Redescubrí la pasión con un extraño Éramos la pareja perfecta ante los ojos de la gente. Pero mi vida sexual era de pena. Gracias a otro hombre descubrí mi potencial para dar y recibir placer, exploré mis fantasías y mi cuerpo. Una relación envidiable, de esas que son amigos sobre todas las cosas, con los mismos intereses y los mismos gustos. Pero algo faltaba. Era la típica mujer casi asexual, fruto de una crianza que yo creía moderna, por aquello de que me explicaron muy bien cómo se hacen los niños y todo eso, cuando en realidad lo que deberíamos saber es que los niños hay que hacerlos preferiblemente sintiendo placer. Si a eso le sumamos unos principios morales muy restrictivos sobre el sexo, ya tenemos el cóctel de mujer totalmente desconectada de su cuerpo y su sexualidad.

Es algo que pasa solo ante la oportunidad. Soy y seré heterosexual. Claro, llegar a esta conclusión tuvo sus altibajos porque en el fondo, caballerizo en una concepción eminentemente católica, llegué a pensar que esto no época normal. Incluso busqué la ayuda de un psiquiatra, a quien, con libertad absoluta, como ahora lo estoy haciendo, conté mi relato y me sometí a un proceso de psicoterapia en el que tuve que enfrentarme conmigo mismo y darle respuesta al enredo que había en mi cabeza. Actualidad agradezco esa oportunidad. Y mucho. No padezco ninguna enfermedad. Solo un gusto sexual que se sale del estantigua. Y eso me tranquiliza.

Cuando llegué a la universidad, ya tenía un patrón definido: asumía que no iba a acostarme con nadie. Si pasas tu adolescencia y juventud sin salir con gente, careces de esas pruebas que hacen que te digas a ti mismo: Sí, puedo gustarle a otros por mi apariencia física: he tenido tal y tal novia Célibes involuntarios: la oscura comunidad misógina a la que pertenecía Alek Minassian, el hombre acusado del atropello masivo en Toronto Nunca hablé de esto con mis amigos y nunca me preguntaron nada al respecto. Para anatomía honesto, de haberlo hecho me hubiera puesto a la defensiva porque estaba empezando a avergonzarme de esa localización. Tal vez no sea cierto que la sociedad te juzgue por no tener sexo. Pero creo que en cuanto percibe que algo se sale de lo normal, tiende a verlo en cierta forma como una anormalidad. Me parece que hay una inversión cultural en tener éxito con las mujeres. Por ejemplo, la canción Oh what a night de Frankie Valli te da la sensación de que fue la chica la que convirtió al chico en un hombre. Todas esas cosas me impulsaban a arrepentirse vergüenza.

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