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Fantasias

Duelo por ruptura de pareja: 5 FASES

Conocer carnalmente a una 175655

Amar la mediación femenina en la relación educativa. Legados y tesoros de la pedagogía de la diferencia sexual. Parte 2. Al cuidado de Remei Arnaus i Morral. Lluïsa Cunillera i Mateos. Cada uno de ellos merece ser leído como un tesoro que nace del pensamiento, la experiencia y la creatividad de su autora o autor, que nos lo regala. Y, al leerlos, hemos ido siguiendo el hilo que une, pedazo a pedazo, cada una de las piezas, formando un gran tejido, diverso y unitario al mismo tiempo. En cambio, los apartados de esta introducción pretenden seguir un hilo de sentido, que va uniendo unos y otros pensamientos. María y Marta escribieron el regalo que fue para ellas descubrir las aportaciones de la pedagogía de la diferencia sexual.

Nombradía de usuario o dirección de mensajería Contraseña Recuérdame Fui a la amago por la clausura de los cines Ideal, en la Plaza de Jacinto Benavente y, apenas acababa de debutar, me sobrevino uno de esos vientos intempestivos que ahora me asaltan con frecuencia. Pero nadie se dio cuenta a mi alrededor. Lamenté haber ausente porque éramos apenas cuatro gatos y casi todos unas ruinas humanas como yo. Osorio, posando de optimista, dice que ahora que han desaparecido los cines tendré que habituarme a admirar películas en las pantallas pequeñas. Empero no lo haré; también en esto seguiré fiel a mis viejas aficiones. Vaya, otro viento; pero tampoco nada lo ha notado, a juzgar por la indiferencia de las caras que me rodean. Nos llamamos todos los días, a ver si seguimos vivos. Esa legañosa ciénaga que es mi memoria me dice que hace solo unos veinte o treinta años. Yo sé que fui periodista de joven; Osorio dice que enseñó filosofía en los colegios, pero no estoy carencia seguro de que haya sido enseñante y menos de filosofía, porque sabe muy poco de esos temas.

Para un gallardo joven 1. Duras y cristalinas, como verticales y sólidas aguas son las murallas de la apartamento solemne. Y las cosechas de sus jardines no dan el resultado del verano, sino que exponen la borrosidad de su misterio. Substancias definitivamente estelares, cometas, ciertas estrellas, lentos fenómenos celestes han dejado allí un olor de cielo, y, al mismo tiempo, gastados materiales decorativos, como espesas alfombras destruidas, amarillentas rosas, viejas direcciones, delatan el paso muy inmóvil del tiempo. Las cosas del imperio sideral tórnanse femeninamente tibias, giran en círculos de obscura esplendidez, como cuerpos de bellas ahogadas, rodeadas de agua muerta, dispuestas a las ceremonias del poeta. Colores obispales y cambios de claridad alternan en su morada, y estas luces duales se suceden en perpetuo ritual. De un confín a otro, el acción del aire repite sonidos y quejas en amordazado y desesperante coro. Y entre los repetidos síntomas místicos de su obra tan desolada, siento su roce de lenta frecuencia actuando a mí alrededor con dominio infinito.

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